Sin margen de error

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Llevas ya dos horas aguantando las ganas de ir a orinar, ¡Estás que te revientas! pero todavía te queda una reserva energética para resistir 1 minuto más y salir disparado. Recuerda que entre el punto de partida y el baño ¡No puede haber margen de error! …¿y si el baño está en mantenimiento, qué haces?

Esto misma misma escena cotidiana se repite cuando dejamos todo para última hora y la presión distorsiona nuestra claridad. El embotamiento complica el discernimiento, y surge por la falta de planeación.

Como el recordado caso del vuelo de Chapecoense, el piloto creyó que todo iba a salir perfecto y no dejó un plan B por si algo inesperado ocurría en el aeropuerto destino. En 1 minuto colapsó el exitoso recorrido que habían acumulado en 4 horas. Hubiese podido tomar varias decisiones para evitar la catástrofe, pero la realidad aún no permite el CONTROL+Z.

O también se te hará familiar el ejemplo del proyecto universitario que sólo falta por ser impreso y, 5 minutos antes de la entrega, al estudiante le falló la impresora o el wifi truncó el envío. O la empresa que enfocó el 99% de la inversión inicial en la locación y 1% en un mercadeo. Un desequilibrio entre la expectativa y el desenlace real de los hechos. 

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¿Qué tan preparados estás para una contingencia? 

Si no alcanzas a llegar oportunamente al sanitario, te expones a una vergüenza: quedas con la ropa orinada y no alcanzas a llegar a la cita comercial porque tienes que irte a cambiar. El vuelo de Lamia desembocó en tragedia: 71 fatalidades. 

Los gurús recomiendan, en la marcha, ir visualizando el final feliz: el orín evacuado proporcionando paz interior, el trabajo universitario recibido y aprobado, el vuelo aterrizando sin contratiempos, el negocio generando utilidades. Pero cuando no reservaste tácticas para otros escenarios, se te corta la respiración y aparecen obstáculos que van alejándote del cumplimiento. Planeando la misión, conviene hacer una lista de WHAT IF (¿Qué pasaría si…?) e ir tejiendo un Plan B, C y hasta Z.

¿Dimensionas la fatalidad a la que estás expuesto por andar sin margen de error?

Todo proyecto merece un colchón de tiempo y presupuestal. Una reserva por si la cosa no sale, al pie de la letra, como imaginabas. El “Punto de Llegada” te espera con brazos abiertos cuando has considerado el margen de error. De lo contrario la Ley de Murphy va acercándose sigilosamente para asestarte un golpe. Aprendamos de las naciones primer-mundistas: La planeación ha sido la clave de su éxito. Evitando pagar facturas como consecuencia de la constante ingenuidad

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