La manía de andar cantando victoria

declaraciones durante la carrera

Sobra decir lo veloz que es Tomás, basta con examinar el video y analizar su desempeño con respecto a los demás. Me recuerda a la liebre que aventajó a la tortuga por kilómetros. Las competiciones no ocurren sólo en las fábulas, también los seres humanos compiten por el reconocimiento: el mejor empresario, el deportista, el gran amante, el conquistador, el más educado, el sabio y hasta en el podio de la santidad todos quieren figurar. El que salga de la carrera por mendigar admiración ¡Que arroje la primera piedra!

En el atletismo no hay tiempo para dirigir la atención al del carril vecino, ¡Aquel que espabila puede ser víctima de graves consecuencias! Y ese ejemplo merece que lo apliquemos a la cotidianidad.

A Tomás, como empresario y atleta, le encanta brindar declaraciones cuando todavía hay trecho por recorrer. Atiende amablemente a la prensa para que el público conozca los pormenores de la carrera y eleva el tono de voz, si va liderando, para que nadie quede sin estar enterado. ¡Se excita con los aplausos recibidos! ¿Desconoce que el que canta victoria antes de tiempo corre el riesgo de desafinar? La euforia le otorga esperanzas y, al mismo tiempo, lo desestabiliza.

El fútbol tiene un síntoma parecido, en el post-triunfo: al campeón le cuesta pasar la página del trofeo obtenido y tarda meses jactándose de la victoria. Pasa de haber ganado un título, a ocupar las últimas posiciones en el siguiente torneo. Hay declaraciones post-carrera que también envilecen y suben los humos. Por eso la prudencia hace verdaderos sabios. No permitas que se te alargue la lengua en el entretiempo, porque en juego largo hay desquite. 

Ante cada huevo que pone, la gallina cacarea. Hay empresarios que gastan horas diarias informándole a los demás sobre su avance. Como Lucas, el gerente que todos los días anuncia el progreso financiero: “triplicaremos las ventas a fin de mes” grita. “Espere a que finalice el período, cualquier cosa puede suceder” lo aterriza su asistente.

¿Qué tal si, en vez de eso, decide invertir su tiempo en fortalecer su paso y afinar su estrategia? Pero la emoción del momento lo lleva a paralizar su carrera y abrir la boca más de la cuenta ¿le recomendarías que mantenga discreción?

declaraciones durante la carrera 2

Llega un punto en que el reportero alcanza fácilmente a Tomás. Pues aunque sea rápido su avance, equivale a ser lento cuando abusa de las pausas innecesarias.

¿Cómo rehabilitamos al que alardea sin haber llegado a la meta? ¿De qué manera fomentamos el arte de cultivar la prudencia? Declarar obsesivamente resulta tan dañino como la hamaca en la que se relajó la liebre. Con una apropiada introspección, el atleta determina si en su equipaje lleva humildad para evitar caer en la trampa: de ofrecer una rueda de prensa para explicar cada paso. Que los resultados hablen por sí solos. Pues las palabras sólo dicen, en cambio los hechos dicen y hacen.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s